Las prácticas abusivas más habituales en la compra de vehículos de segunda mano

Cada vez son más los clientes que atendemos tras adquirir un vehículo de segunda mano y encontrarse con problemas graves poco después de la compra. Una de las frases más habituales que escuchamos es: «He comprado un coche y me han estafado». Conviene aclarar, no obstante, que no toda situación de este tipo constituye un delito de estafa, siendo necesario analizar cada caso concreto. A continuación, exponemos algunas de las prácticas abusivas más frecuentes que conviene conocer para intentar evitarlas.

Antes de adquirir cualquier vehículo, ya sea a un particular o a un concesionario, es fundamental comprobar su estado real. Desaconsejamos firmemente la compra basándose únicamente en fotografías o anuncios en internet. Lo recomendable es probar el vehículo en carretera y, siempre que sea posible y con el consentimiento de ambas partes, someterlo a una revisión en un taller independiente. Si pueden realizarse ambas comprobaciones, mejor.

Igualmente, es importante solicitar con antelación toda la documentación del vehículo, en particular:

  • el libro de mantenimiento, donde constan las revisiones realizadas y el kilometraje en cada una de ellas,
  • la tarjeta de la ITV,
  • el permiso de circulación,
  • y el último recibo del impuesto de circulación.

Además, resulta muy aconsejable solicitar un informe detallado de la DGT, que puede obtenerse mediante la matrícula o el número de bastidor a través de la sede electrónica de la Dirección General de Tráfico. Por un coste reducido, este informe permite comprobar la titularidad, los datos técnicos, el número de propietarios anteriores y, especialmente, si el vehículo tiene cargas, embargos o precintos.

Cuando se facilite el contrato de compraventa —cuya firma recomendamos siempre— es imprescindible revisarlo con detenimiento antes de firmar. Si el vendedor es un concesionario, debe figurar claramente como parte vendedora el establecimiento mercantil, y no un particular. En caso contrario, ante una avería o defecto, el concesionario podría eludir su responsabilidad y el comprador perdería la protección que le corresponde como consumidor.

Asimismo, debe verificarse que el contrato identifique correctamente el vehículo: marca, modelo, matrícula, kilometraje real, precio de venta real, y cualquier otra condición relevante. Un contrato impreciso puede generar problemas importantes en el futuro.

Especial atención merecen los contratos prediseñados obtenidos en internet, que a menudo incluyen cláusulas abusivas. Es frecuente encontrar:

  • cláusulas en las que el comprador renuncia expresamente a la normativa de protección de consumidores, lo cual es nulo y abusivo,
  • o declaraciones genéricas de que el vehículo presenta averías o defectos, aun cuando el comprador no haya sido informado de ellos. Estas cláusulas pueden ser utilizadas posteriormente por el vendedor para eludir su responsabilidad.

Por último, en relación con el pago del precio, es esencial que en el contrato figure el importe real de la operación. Si parte del pago se realiza en efectivo, debe exigirse un recibí que lo acredite, a fin de evitar problemas posteriores.

En nuestro despacho ofrecemos asesoramiento especializado en este tipo de situaciones y colaboramos con profesionales técnicos que permiten verificar la existencia de averías o defectos en las compraventas de vehículos de segunda mano, facilitando una adecuada defensa de los derechos del comprador.

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